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De familiares, informales, locales e intuitivas, a profesionales, formales, globales y sistmáticas.

Enviado por Francisco Cerda el 14/12/2006 a las 12:49
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Uno de los problemas que tenemos como país para alcanzar mayores niveles de desarrollo, es que tenemos muchas empresas que no han podido pasart de familiares, informales, locales e intuitivas, a profesionales, formales, globales y sistemáticas. Y el problema es grave y urgente, porque son las que están en el umbral de este paso, las que van a llevarnos a doAlmacennde queremos; las chicas son lo que son, y las grandes ya dieron todo lo que tenían que dar.

Son varios los obstáculos y los matices, y los iré desarrollando en lo sucesivo, pero dejor planteados dos que me parecen centrales:

Familiares. la gran mayoría de las empresas nacen de familias, porque la familia es la red de apoyo más directa que tenemos, están las confianzas dadas (al menos las de sinceridad), se comparte capital, etc. Sin embargo, corren un peligro las empresas cuando se rigen por principios que son funcionales al sistema familia, y no al sistema empresa. En el primero lo que prima es el soporte emocional y económico-material, dado por la unidad, la entrega de afecto, la confianza de ser quién se es, y también de ser cuidado, alimentado, protegido, educado, etc. En la empresa, lo que prima es la rentabilidad de los accionistas, y objetivos de bienestar de los trabajadores y la comunidad son secundarios y sirven al primero. Habrán empresarios que no conciben un negocio "sin corazón", pero no es el centro del negocio. (en otra ocasión podremos reflexionar de la posibilidad de inventar la institución de "empresas sociales").

Intuitivas. muchas empresas familiares nacen de una oportunidad que no se buscó, o del negocio que se ajusta a las habilidades del socio fundador (padre o abuelo). En América Latina, muchas de estas oportunidades de negocio nacieron de oficios o actividades de baja complejidad intelectual, pero alta demanda de esfuerzo físico: repartidores, comerciantes, panaderos, almaceneros, almaceneros, etc. Muy bien por todos los que se han esforzado por tanto tiempo, han sacado adelante sus familias y han dado trabajo. Pero, el modelo se agotó. Ya no basta que nos quedemos pegados en sobrevalorar el esfuerzo, la lealtad, el compromiso, las ganas, "los años de circo". Ya no.

Es tiempo de valorar la innovación, la búsqueda, el método, la información, la preparación, la rigurosidad, la creatividad, la complejidad intelectual, la vanguardia. Y esto aplicado a todos los quehaceres de una empresa: planificar, controlar, la calidad, la comunicación, el liderazgo, la marca, el diseño de productos, la RSE, la planificación estratégica, la observación de clientes, etc, etc. etc.

Es tiempo de un nuevo Chile. Y como dije en un post anterior, en las empresas se repite el país al que pertenecen.

 

suerte!

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