Comparto cun Uds. este artículo que salió hoy en el Diario Financiero acerca de los problemas que generan las empresas que tienen divisiones cerradas, que cooperan poco entre ellas. Una de las frases que más me gustó fue: "En una economía global cada vez más competitiva, las compañías están presionadas para optimizar la eficiencia año tras año y, por lo general, los recortes de gastos fáciles de concretar ya se hicieron".
El Cronista Sir Howard Stringer, el presidente de Sony nacido en Gales, les declaró la guerra. En Morgan Stanley, el nuevo CEO, John Mack, prometió terminar con ellos. El sistema de inteligencia estadounidense reconoce estar plagado de este mal. En todas las organizaciones ocurre lo mismo. Pero, ¿cuál es el destinatario de esta ira ejecutiva?
Ni más ni menos que los silos (lugar subterráneo, profundo y oscuro), divisiones o departamentos que prefieren quemarse en el infierno a cooperar con otros. Aunque en un inicio surgieron como una alternativa positiva para aumentar la productividad, hoy ya se convirtieron en un gran dolor de cabeza para muchas empresas pues crecen a ritmo vertiginoso y la falta de comunicación y cooperación entre ellos atentan contra la eficiencia corporativa y la reducción de costos. Mal moderno La ironía es que estos grupos surgen a partir de la búsqueda de la eficiencia. Como decía Adam Smith, el trabajo se hace más rápido cuando está dividido en partes y cuando está a cargo de especialistas. Y en la empresa moderna, los ejemplos sobran: las personas extrovertidas y seguras manejan las ventas, los expertos en números se dedican a las finanzas, mientras que los ingenieros se inclinan por el desarrollo de productos y la actividad industrial. Si bien la división del trabajo es positiva para la productividad, también crea una sociología compleja. Una conocida CEO de una empresa de primera línea recientemente se quejó de que sus ingenieros de diseño rara vez hablaban con la fuerza de venta, generando con ello que difícilmente visitaran a los clientes. Lograr que estos silos se comuniquen y cooperen entre sí, es una meta que se ubica en los primeros lugares de la lista de prioridades de esta directiva. El tema es motivo de preocupación para los altos ejecutivos pues los costos derivados de la falta de cooperación no dejan de subir. En una economía global cada vez más competitiva, las compañías están presionadas para optimizar la eficiencia año tras año y, por lo general, los recortes de gastos fáciles de concretar ya se hicieron. Para seguir con la reducción de costos es necesario entonces rediseñar productos y procesos desde el principio, algo que se logra sólo si cada departamento colabora con el programa. Cómo enfrentarlos Si los silos son tal estorbo, ¿por qué persisten? Porque, al igual que los virus, surgen naturalmente. Si se le pide a cualquier grupo grande de personas, normalmente defensivas e inseguras, que trabajen juntas en un proyecto, bastará con retroceder unos pasos para ver cómo emergen estos grupos. La actual sociedad de organizaciones grandes y complejas es entonces un perfecto caldo de cultivo. La experiencia de General Electric demuestra que un esfuerzo concertado para alentar la cooperación en toda la compañía puede dar sus frutos. La iniciativa â??sin fronterasâ?? que se aplicó a mediados de los â??90 fue muy clara al respecto y la posterior adopción de Six Sigma, el método de mejoramiento de procesos, siguió quebrando barreras al permitir que todos los gerentes de la empresa hablaran un mismo idioma. Pero como Six Sigma o cualquier otra técnica de gestión probablemente no cambie la forma tácita de hacer las cosas en cada lugar, más importante es un flujo constante de señales sobre los tipos de personas que le harán bien a la organización y sobre las actitudes que la empresa rechaza. Por lo tanto, el tono proviene de arriba. Los CEO que demuestran un estilo de gestión intransigente, de todo o nada, no pueden quejarse cuando sus subordinados son reacios a cooperar entre sí.
El poder que impide el crecimiento
Por lo general, los silos son sólo un obstáculo a superar o a esquivar. Pero hay veces en que adquieren tanto poder que no permiten el correcto funcionamiento de una organización. Un claro ejemplo fue cuando la comisión bipartidaria que investigó los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 concluyó que el atentado podría haberse evitado, si las agencias de inteligencia estadounidenses hubiesen estado dispuestas a compartir información entre sí. De forma similar, la respuesta inicialmente caótica y descoordinada tras el Huracán Katrina fue sintomática de los silos en funcionamiento.
oct
27
La "mentalidad de bunker" en las empresas: mal difícil de erradicar
Enviado por Francisco Cerda
el 27/10/2005 a las 12:08
Etiquetas: DO Cultura Management
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Antonio Vergara
el 28/10/2005 a las 18:18
Pancho empecemos a construir para atacar la pobreza
mi numero 08/6897548
vergara.ant@gmail.com
Hablemos
Responder
Victor Mejias
el 01/11/2005 a las 18:10
Completamente de acuerdo, creo que los silos estan cada vez mas en decadencia, con el constante crecimiento de la globalizacion y los constantes cambios en las tecnologias, estan permitiendo que las empresas mejoren sus procesos productivos, esto esta permitiendo además, o al menos es mi impresion, que cada uno de los integrantes de una institucion independiente del departamento en que se encuentre empieze a generar un alineamiento o "compromiso" con la vision y mision de la empresa.
Creo que esto ya se esta generando y mientras continue asi los silos serán cada vez menos peligrosos para el exito de una empresa debido a que estos, a cada dia que pase, comenzaran a perder mas fuerzas
saludos
Pancho Cerda
el 02/11/2005 a las 8:02
Cuando leí tu comentario, se me aparecíó un punto de vista que me parece poco conveniente. Creer que actuamos aislados por falta de compromiso, visión o alineamiento con la empresa, y no que si "la gente" actúa así es porque lo observa como beneficioso o adaptativo en último término.
Si estas de acuerdo conmigo, qué crees tú que ganamos actuando como bunkers, o a qué responde?
Victor Mejias
el 02/11/2005 a las 23:01
En realidad si encuentro que tengas razon, tal vez mi apreciacion no fue la correcta, puede que la gente actue asi realmente porque lo ve como algo beneficioso o adaptativo, si asi fuera, creo que tal vez se pueda deber a una necesidad de la gente de sentirse protegida frente a variaciones en su que hacer, es decir, para que nadie les haga ningun alcanse en relacion a su trabajo o a su comportamiento, se transforman en bunkers, creo que es una manera de autoproteccion.
Creo además que lo unico que se gana de esa manera es generar un ambiente de no - comunicacion en la empresa.
Pancho Cerda
el 03/11/2005 a las 7:59
También creo que va por ahí el asunto. Si fuese así, las preguntas que habría que hacerse entonces son:
¿qué es estar protegido?
¿de qué creo que depende mi devenir?
¿dónde empierzo y termino yo, y dónde empiezan y terminan los otros?
¿cómo me muevo en el mundo considerando mis interpretaciones de lo que constituye una amenaza?
A mi parecer, parte de las respuestas están relacionadas con la estructura de división del trabajo basado en expertices o carreras, en la ceguera de lo que implica moverse en el mundo de hoy, en liderazgos débiles para la integración de las organizaciones, y en una crisis en la capacidad de confiar o establecer relaciones de confianzas. Entre otros.
Gracias por tu comentario.
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