Este es uno de los libros que ha sido más atingente a preguntas que tengo sobre Chile, y cómo moverme social y laboralmente en Chile. Mis inquietudes sobre la riqueza y la pobreza, las clases sociales, el emprendimiento, la innovación, las empresas familiares, la espiritualidad, las injusticias de la segregación en Chile, Chile en el mundo global, entre otras. Y respondió muchas y alumbró otras tantas.
El libro de la Socióloga chilena María Angélica Thumala, basado en su tesis doctoral en Cambridge, consiste en un análisis de las creencias y prácticas de la elite económica de Chile perteneciente a los grupos más conservadores del catolicismo, fundamentalmente ligado a los movimientos Opus Dei, Legionarios de Cristo, y Schoenstatt en menor medida. La técnica utilizada fueron entrevistas en profundidad a 75 altos ejecutivos y empresarios chilenos que adhieren a estos movimientos.
Son varias las ideas fundamentales que sostienen el andamiaje de este libro. Estas son:
Se contradice la tesis de múltiples investigaciones, respecto de que a mayor modernidad, menor religiosidad: en estos grupos se ha visto respecto de los años 60, un renacimiento ferviente por religiosidad, en tanto adhesión a prácticas institucionalizadas. Mayor apego a normas, mayor participación en ritos, mayor lucimiento de la pertenencia, más acciones de estos grupos en la sociedad.
Como otros subgrupos, este acomoda su sistema de creencias de manera particular: a mi en particular, me llama la atención la tendencia de estos grupos a formar una tribu desintegrada del resto de la sociedad, y a la acción social basada en la caridad, en la cual por definición consiste en el encuentro con un otro que no trato como igual. Se traduce también en la valoración de la homegeneidad al interior de la familia en los circulos sociales. De aquí viene el "Gente Como Uno".
Pertenencia, prácticas y superioridad moral: "la elite económica chilena se define a sí misma en función de una serie de virtudes e ideales que son considerados fuente de distinción y superioridad. Estos son la habilidad de dominar los instintos con el propósito de conseguir ciertos fines, o la formación del carácter; en segundo lugar, la estabilidad y coherencia del discurso moral; tercero, la distancia o indiferencia frente a los bienes materiales y su uso para el bien común y, finalmente, una alta estima de la familia como el espacio donde la persona realiza su potencial" (pág. 157).Se produce un círculo virtuoso para loa adherentes. Si pertenexco, tengo que cultivar ciertas virtudes que me harán ser superior (moralmente y en desempeño), y si soy superior asciendo socialmente y soy más valorado por el grupo en cuestión.
El surgimiento con fuerza de estos movimientos, tiene que ver, entre otras cosas a un estilo de vida: no es novedoso entender la adhesión fervientea grupos de cualquier tipo, como una estrategia de adquisición, protección, o fortalecimiento de la identidad. Las barras de equipos de fútbol son otro ejemplo a la mano. Respecto de la elite económica de Chile, la novedad o particularidad tiene que ver con el quiebre político, económico y social de los años 60 y 70. Fundamentalmente la adhesión de una parte importante de la iglesia a ideas de izquierda, y la reforma agraria. Esta última violó el derecho fundamental de la propiedad, siendo ésta a su vez, fuente principal de la identidad de la clase alta. Desde siempre, la posesión de tierras había sido la base de la riqueza, la identidad y la continuidad de las grandes familias. Estos movimientos y la adhesión a ellos, vienen a recuperar ambos elementos que perdieron este grupo: la riqueza, ya no sólo en forma de tierras, y ideología de la libertad y el derecho a la propiedad, junto con una Iglesia que los respalda.
La necesidad de autoafirmación: la elite económica y católica de Chile practica un estilo particular de hacer familia y sociedad. Valora la homogeneidad, las redes basadas en la confianza de pertencer al subgrupo, valora y cuida las familias numerosas, forma sus propios colegios y universidades, hacen negocios entre ellos, etc. Y estos elementos, los reconocen como propios y distintos a los caminos que ha "elegido" el resto de la sociedade en Chile y en el mundo. Pertenecer a estos grupos es una forma de autorafirmar y sostener identidad.
Valoración de la familia y estilo de vida familiar: si bien es cierto es propio del mundo latino un apego especial a la familia y la mantención de prácticas de convivencia con la familia nuclear y extendida, en este grupo se tiene a la familia como unidad fundamental para la vida. Se valora que sea grande (los entrevistados tienen 5 hijos en promedio), que los hijos sean homogeneos al grupo en estilo y ética, y luego que se casen con iguales. Es cierto que estadísticamente no suele darse eso de que "los polos opuestos se atraen", pero en este grupo ocurre que la semejanza es particularmente valorada, en desmedro dela valoración de diferencias que puedan nutrir al grupo.
Además de las ideas que mencioné más arriba, hay otras que a mí me llamaron mucho la atención. La que más, de este grupo de segundo orden, es aquella que tiene relación con la riqueza y el emprendimiento. La elite económica de Chile, tradicionalmente no valora la generación de riqueza y el emprendimiento, por tratarse esta de productos de la actividad comercial, señal de la devoción y ocupación por temas mundanos y frívolos. En palabras de María Angélica, "no sólo desde el punto de vista intelectual sino que también en el sentido común, existe el prejuicio de concebir a los miembros de un grupo social dedicado a la producción de bienes materiales como gente que carece, debido a esta actividad, de toda espiritualidad y que están estructuralmente impedidos de trascender sus preocupaciones mundanas".
Para cerrar, creo que leer este libro es perentorio para entender fenómenos del día a día como mi caso y el de otros, pero sobretodo para entender las fuerzas culturales y sociales que hay detrás de los fenómenos que ocurren en el país y de los que no ocurren. Ya sea por mi sensibilidad frente a la pobreza o la injusticia, así como por mi participación directa o indirectamente de estos grupos, siempre he creido que no es suficientemente fertil hablar de pobreza, si no hablamos de riqueza. Así como de falta de empoderamiento o "habilitación social", si nop hablamos de poder. Y esto, en lo básico tiene que ver con el ethos del grupo que ostenta parte importante del poder económico y político del país. Entender lo que los mueve y lo que cuidan es, a mi juicio, condición insoslayable si lo que queremos es hacer de Chile una sociedad más feliz, próspera y justa.




Me ha sorprendido que gente que tradicionalmente me comenta en el blog, en el caso de este post me hayan escrito al mail, llamarme o comentarme en vivo, porque me dijeron que "mejor te lo digo personalmente".
Yo también tuve cuidado al resumir el libro, porque se podía confundir con lo que yo pensaba cuando no lo era, o vice versa; que se entendiera que era el libro cuando eran mis ideas.
El hecho es que se trata de un tema de poder, y del poder que genera respeto. Porque Chile es fundamentalmente católico, y porque estos grupos tienen mucho poder.
Parece que quienes no se identifican con este grupo o piensan mal de ellos, ven este libro como un ataque o denuncia, cuando es una exploración que intenta articular sus sistema de creencias y prácticas, sin necesariamente hacer juicios de valor. Y me gusta verlo así, porque ver a este grupo y a cualquiera en general desde una perspectica histórica otorga mayor potencia para movilizar cambios.
Invito definitivamente a leer el libro, e invito a tener esa emoción de estar jugando con fuego, pero también invito a verlo con una perspectiva superior a los interéses o ansiedades que nos suceden desde nuestras individualidades.
saludos,
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Pancho Cerda
www.franciscocerda.cl